Disuelve un ejército

En un pequeño pueblo, en algún lugar entre el norte de África y Oriente Medio, la tradición exige que las mujeres vayan a buscar el agua a la fuente que nace en lo alto de una montaña, bajo un sol ardiente. Ha sido así desde el principio de los tiempos. Pero un día, Leila propone al resto de mujeres una huelga de amor: nada de sexo hasta que los hombres colaboren en el traslado del agua hasta la aldea.

Esta es la sinopsis de una de las películas más bellas que he visto: “La fuente de las mujeres”. Es el retrato de Leila una mujer que concentra en su personaje la lucha histórica de las mujeres por la igualdad. La lucha se libra con una arma muy poderosa: “El Sexo”. La apuesta de este director bebe del mito de “Lisístrata” (cuyo nombre puede traducirse como “la que disuelve el ejército”) de Aristófenes, donde las mujeres griegas con el fin de forzar la paz negaron a sus hombres las relaciones sexuales. Esta película presentada en forma de cuento llama a la reflexión, a sentirte incómoda en la butaca y a rebelarte contra las injusticias. Descrita con una fotografía espectacular, y con unas actrices secundarias de esas que quieres llevarte de bares para que te cuenten su vida. El film está resuelto con gran maestría en detalles y banda sonora y me ha permitido inspirarme para buscar más información al respeto de esta huelga tan eficaz.

– La activista liberiana y Premio Nobel de la paz Leymah Gbowee, organizó una “huelga de sexo” para forzar a los hombres a deponer las armas en un país que en poco más de una década vivió dos terribles guerras civiles (1989-1996 y 1999-2003) que causaron la muerte de alrededor de 200.000 personas.

– Las mujeres del distrito de Barbacoas, al suroeste de Colombia, decidieron empezar en 2007 lo que ellas llamaron una “huelga de piernas cruzadas”, es decir, nada sexo hasta que les arreglaran la carretera principal que une a la localidad con el resto del país. La vía que une a Barbacoas con Junín tiene unos 50 kilómetros y debido a su mal estado su recorrido en vehículo se hace en más de 10 horas. Muchas de las personas que viajan de Barbacoas al hospital de Junín mueren en el trayecto  por el mal estado del camino.

– Las mujeres de dos aldeas de Filipinas que estaban inmersas en un largo conflicto decidieron instaurar una “huelga de sexo” hasta que sus respectivos maridos hicieran las paces y se restableciera la apertura de uno de los caminos. Tuvieron éxito en muy poco tiempo.

Estas historias comparten elementos similares: Violencia, Paz, Sexo y la necesidad de abrirse nuevas rutas, nuevos caminos… Medidas siempre instigadas por mujeres hartas. Hartas de que no se las tenga en cuenta, de que se las invisibilice, de que se las menosprecie. Y se protegen con un sistema de Premio-Castigo Sexual que aunque diste de ser ideal, pues es una manera de quejarse muy lubricada. Me parece digno de estupefacción que los hombres “cedan a la medida” y no se cuestionen que la mujer no es un  orificio donde ellos descargan sus fluidos. No se plantean hacerse pajas por ahí, optan por violar a las mujeres porque claro, tienen que descargar su testosterona. Por otro lado parece que es sólo el hombre el que sale perjudicado, cuando la mujer tampoco está recibiendo placer si lleva a cabo esa medida de huelga, Porque claro, la mujer no tiene sexualidad activa, sólo pasiva. No se plantean el hacerse pajas por ahí…

– Este año, en Bélgica la senadora socialista flamenca Marleen Temmerman ha propuesto una “huelga de sexo” para presionar a los negociadores que deben formar un nuevo gobierno en Bélgica, que con 241 días sin llegar al esperado acuerdo se acerca al récord de Irak de 289 días. “Si no hay gobierno no hay sexo”.

Mientras la virilidad se sustenta y se mide según el uso que el hombre hace de su mujer como receptáculo y objeto se cronifican los roles de mierda entre unos y otros. La mujer no está para satisfacer el deseo de nadie, al igual que el hombre no está tampoco para dar placer a la mujer. Menuda carga de responsabilidad para ambos. Do it yourself. (Háztelo tu mismx). La sexualidad tiene que ver con el deseo, no con la obligación, un encuentro erótico no es una descarga biológica, es una fantasía, una complicidad, y como mujeres no podemos permitir que se nos use como un contenedor que bastante basura se nos tira encima al largo del día.

Queramos una guerra o no somos dueñas de nuestras vaginas y si queremos abrirla al mundo lo hacemos y si no queremos pues no lo hacemos. Y punto.

“No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Aunque venga a mí en condiciones lamentables.
Permaneceré intocable en mi casa.
Con mi más sutil seda azafranada.
Y haré que me desee. No me entregaré.
Y si él me obliga, seré tan fría como el hielo y no me moveré.
No levantaré mis zapatillas hacia el techo.
Ni me agacharé sobre mis cuatro extremidades, como la leona de la escultura.
Y si mantengo este juramento permitídme beber de esta copa.
Sino que mi propia copa se llene con agua.”

(Juramento de la rebelión de las mujeres. “Lisístrata”. Aristófenes. 411 a. c.)

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2 thoughts on “Disuelve un ejército

  1. Interessant proposta, tot i que també em sembla lamentable que sigui una mesura de pressió efectiva i que la gent no es pugui buscar alternatives que no siguin cedir a les peticions o violar la dona.

    Ara, si és una mesura que funciona… que continuï.

    M'agrada

    • Sí, tens raó, és una mesura de pressió que funciona i que genera molt rebombori. Et recomano molt la pel·lícula, t’agradarà segur! En VOSE, clar 🙂
      Petons i bon any!

      M'agrada

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